¿Debería rentar o comprar una propiedad?

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Comprar una vivienda será, sin duda, la decisión financiera más importante de tu vida. Y determinar si es el momento adecuado para hacerlo depende de varios factores, no solo de tus finanzas.

Aunque tu situación económica es clave, también debes considerar otros aspectos antes de hacer una oferta, como tu edad, el mercado actual inmobiliario y de hipotecas, y por supuesto, dónde te ves en el futuro.

Entonces, ¿deberías alquilar o comprar una vivienda? Descúbrelo haciéndote las siguientes preguntas.

¿Cuáles son tus planes a futuro?

A corto plazo, alquilar suele ser más económico. Los costos asociados al alquiler son considerablemente menores y, por lo general, incluyen el primer y último mes de renta, servicios básicos y quizás el costo de la mudanza.

En cambio, si decides comprar una vivienda, hay varios gastos involucrados. Incluso después de ahorrar para el pago inicial, necesitarás dinero adicional para cubrir los costos de compra.

Entre estos costos se incluyen impuestos de transferencia, honorarios legales y posibles gastos de cierre. Además, una vez te mudes, es probable que tus gastos mensuales sean más altos que si estuvieras alquilando.

Lo mejor es calcular cuánto tiempo planeas quedarte en ese lugar. Si piensas quedarte de forma indefinida, comprar suele ser la mejor opción. Si solo planeas quedarte unos pocos años, alquilar puede resultar mucho más económico.

Existen algunos escenarios donde esto puede variar. Por ejemplo, si compras en una gran ciudad o en sus alrededores, existe la posibilidad de que el mercado aumente considerablemente en pocos años, lo que podría generarte ganancias. Sin embargo, nadie puede predecir con certeza el comportamiento del mercado, por lo que lo mejor es tomar la decisión con la que te sientas más cómodo en cuanto al riesgo.

¿Qué edad tienes?

Si aún estás en tus veintes, es posible que termines mudándote debido a relaciones o oportunidades laborales. En ese caso, alquilar te brinda más flexibilidad que comprar.

Si estás en tus treintas, tienes una relación más estable y estás más consolidado en tu carrera, entonces comprar puede ser una mejor opción.

Además, muchas personas pasan sus veintes ahorrando para poder comprar en sus treintas. Pero cuanto antes tengas claro dónde quieres vivir y con quién quieres estar, antes podrías considerar comprar una vivienda.

¿Cuánto cuesta realmente?

Ser propietario de una vivienda implica una serie de gastos. Como ya mencionamos algunos, lo mejor es hacer tus propios cálculos para tener una idea más clara de cuánto cuesta comprar frente a alquilar.

Los costos de compra incluyen el ahorro para el pago inicial, que suele ser alrededor del 20% del precio de la vivienda, honorarios legales, impuestos de transferencia, gastos de cierre (especialmente si la propiedad es nueva) y costos de mudanza, como el alquiler de camiones.

También deberás amueblar tu nuevo hogar, posiblemente comprar cortinas o persianas, y realizar cualquier renovación o reparación necesaria.

Y, por supuesto, están los gastos mensuales. Al alquilar, normalmente solo pagas la renta y, en algunos casos, servicios básicos o un seguro de arrendatario. Pero al ser propietario, tendrás que pagar la hipoteca, impuestos sobre la propiedad, cuotas de mantenimiento si es un condominio y otros servicios como electricidad y seguro. Además, es recomendable ahorrar mensualmente para futuras reparaciones o mantenimiento, como cambiar el techo o el sistema de calefacción.

Dependiendo de cuánto hayas ahorrado para el pago inicial y del costo del alquiler en tu ciudad, tendrás que hacer tus propios cálculos para ver qué opción te conviene más. Asegúrate de considerar tanto el corto como el largo plazo, así como todos los costos asociados a cada alternativa.

¿Tienes deudas con altos intereses?

Si tienes préstamos de auto, deudas de tarjetas de crédito u otras obligaciones con tasas de interés altas, puede ser más conveniente pagarlas primero antes de ahorrar para el pago inicial de una vivienda.

Adquirir una hipoteca cuando ya tienes una cantidad significativa de deuda puede ponerte en una situación financiera más complicada.

Además, la probabilidad de obtener una hipoteca —o una con una buena tasa de interés— será menor si ya tienes varios préstamos activos.

Lo mejor es encargarte primero de esas deudas y luego dar el paso hacia una hipoteca.

¿Tienes ahorrado el pago inicial?

Si no cuentas con entre el 10% y el 20% del precio de la vivienda ahorrado, tus pagos mensuales serán considerablemente más altos. Dar un mayor pago inicial te ayudará a mantener más bajos tus gastos mensuales.

Además, si no tienes al menos un 20% ahorrado, es probable que debas contratar un seguro hipotecario, lo que incrementará tus pagos mensuales.

Evalúa tus ahorros actuales, calcula cuánto tiempo te tomará reunir el pago inicial y comienza a buscar vivienda una vez lo tengas listo.

Otra opción, si te sientes cómodo, es pedir apoyo a tus padres para cubrir una parte del pago inicial y luego devolverles ese dinero poco a poco cada mes, lo que podría ayudarte a entrar al mercado más rápido.

Haz tus cálculos y determina qué es lo que más te conviene según tu situación.

¿Tu trabajo es estable?

¿Cuántos años llevas en tu empleo? ¿Planeas seguir en tu área profesional? Estas son preguntas clave que deberías hacerte al considerar comprar una vivienda.

Si estás satisfecho con tu trabajo, planeas quedarte en la ciudad donde vives y tienes confianza en la estabilidad de tus ingresos, comprar probablemente sea una buena opción.

Pero si trabajas por contrato, de manera temporal, acabas de empezar en tu empleo o estás considerando mudarte, lo mejor es esperar hasta tener mayor estabilidad antes de comprar.

Conclusión

Aunque puede parecer obvio que comprar una vivienda es la mejor opción para generar patrimonio y aprovechar la valorización, no siempre es la decisión correcta.

Si estás comenzando tu carrera, tienes otras deudas, no has ahorrado lo suficiente para el pago inicial, no tienes estabilidad laboral o podrías mudarte, quizás sea mejor considerar alquilar hasta que te encuentres en una posición más estable y segura sobre tu futuro.